La palabra "aroma" significa fragancia u olor dulce, y "terapia", tratamiento para curar.
Las propiedades naturales de las plantas actúan sobre el nivel físico y emocional del ser humano. La aromaterapia utiliza aceites esenciales extraídos de plantas con propiedades curativas.
La mejor forma de prevenir las enfermedades es fortalecer los mecanismos de autodefensa del cuerpo.
La aromaterapia ayuda a restablecer la armonía entre el cuerpo, las emociones y la mente. Esta armonía se ve diariamente perturbada por las tensiones de la vida moderna y la contaminación del medio ambiente. Todos podemos mejorar nuestra salud por medio de las diferentes técnicas de la aromaterapia, utilizadas por la humanidad desde hace siglos.
Las propiedades de los aceites esenciales son diversas: actúan como antisépticos, antiinflamatorios, antidepresivos, etc.
Su acción es muy valiosa como antisépticos, ya que a diferencia de los remedios sintéticos, los aceites esenciales matan los gérmenes sin dañar los tejidos. Su fragancia puede aniquilar incluso los gérmenes transportados por el aire. Por ejemplo, los vapores de la esencia de limón neutralizan el virus de la meningitis en 15 minutos, y el bacilo del tifus en menos de 1 hora.
También se utilizan con eficacia para dolores de cabeza, mareos, resfríos, gripe, catarros, fiebre, heridas de la piel, quemaduras, pediculosis, alergias, enfermedades infecciosas, dolores menstruales, impotencia, frigidez, insomnio, tensión nerviosa, depresión, duelos, etc.
Actúan sobre los músculos, eliminando sustancias nocivas y favoreciendo su oxigenación, eliminando tensiones y bloqueos que suelen ocasionar diversos trastornos. Sobre la piel, eliminando las células muertas de la epidermis, dejándola limpia y sana. Sobre el sistema nervioso, relajando las fibras sensitivas y dando bienestar general.
Su uso también se está extendiendo a la cosmetología, en la preparación de cremas rejuvenecedoras, champúes anticaspa o para la caída del cabello, lociones refrescantes, etc.